La noción de la realidad tal como la apreciamos
cotidianamente se ve quebrada y puesta en duda por elementos fantásticos
que se mezclan en las situaciones aceptadas como reales.
En el realismo mágico encontramos precisamente lo real
presentado como maravilloso, o bien lo maravilloso presentado como real. Los
sucesos más fantásticos no se presentan, como sucedería en el cuento fantástico
tradicional, como algo que asombra tanto a personajes como a lectores, sino
como parte de la realidad cotidiana. Asimismo también lo real, lo cotidiano, el
paseo por la calle, la reunión de amigos o simplemente ponerse un jersey,
pueden tornarse en algo fantástico y maravilloso en la narrativa
hispanoamericana. Ambas vertientes de la unión de realidad y fantasía se
mezclan en las novelas que en torno a los años cuarenta comienzan a escribirse
en América. También estas novelas tienen una preocupación estilística
importante y la técnica narrativa se renueva con el uso de formas nuevas de
narrar, uso de innovaciones que ya se venían usando también en Europa, como por
ejemplo en el Ulises de Joyce. Por tanto la nueva narrativa
Hispanoamérica se caracteriza por la innovación estilística y el deseo de
desentrañar la peculiaridad americana desde la síntesis de la realidad y la
fantasía. Asimismo aparecen nuevos temas, la temática tradicional se ve
reforzada no sólo por un nuevo tratamiento sino también por la inclusión de
nuevos elementos. Sin abandonar temas propios de la novela realista anterior,
como la naturaleza, el mundo indígena, o los problemas políticos, se da cabida
al mundo urbano con mayor amplitud que antes, y se da también paso a la
reflexión sobre problemas humanos y existenciales. El mundo de las vanguardias europeas,
y especialmente el psicoanálisis y el mundo de los sueños influyen también en
esta narrativa.
El realismo mágico floreció en la literatura
latinoamericana a raíz de las discrepancias surgidas entre cultura de la
tecnología, la cultura del mestizaje y la cultura de la superstición, y cuando
las dictaduras que azotaban Latinoamérica hicieron de la palabra la herramienta
más poderosa.
Características
del realismo mágico
Personajes
Los
personajes presentes en las obras de esta corriente suelen tener viajes, no
sólo de tipo físico, como los que sufren los personajes de las obras
criollistas, por dar un ejemplo, sino que éstos cambian de espacios y tiempos
desde sus pensamientos y su estado onírico.
Tiempo
Encontramos
cuatro posturas:
▪
Tiempo cronológico: Las acciones siguen el curso
lógico del tiempo.
▪
Ruptura de planos temporales: mezcla de tiempo
presente con tiempo pasado (regresiones) y tiempo futuro (adelantos). (La noche boca arriba de Julio
Cortázar)
▪
Tiempo estático: El tiempo cronológico se detiene, es
como si no trascendiera, en cambio, fluyen los pensamientos de los personajes.
Tiempo invertido:
Es el más contradictorio: considerar la noche día cuando leemos: "Era el
amanecer", "Se hizo la noche", entre otras.


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